Un año más que ha llegado, ha estado y, como esto no para, pues ya se ha ido. Pero antes de irse ya se preocupó de pasar la bola. Bueno, en este caso, más que bola fueron un Quijote con su Sancho y una tinaja, útiles que, a modo de prendas, como el año pasado lo fue el Escudo que Chema pasó a Paqui, eligieron a la persona que se encargará de organizar el cotarro del próximo año.
De esta aventura, comentar que nuestras amigas de Socuéllamos, junto con sus consortes, se lo han currado a base de bien. Ningún detalle faltó, incluso el tiempo se comportó como es debido para que la cita transcurriese agradable y placenteramente sin darnos cuenta del paso del tiempo. Simplemente íbamos disfrutando del encuentro según ellas lo habían planeado y estudiado a base de bien.
En próximos capítulos iremos contando más cosas y se irán poniendo fotos de lo acontecido en las distintas escenas del mismo.
Mientras tanto, os dejo con un vídeo en el que se narra la aventura del paso de testigo y lugar del próximo encuentro, a falta de concretar la fecha, que supongo será más o menos como hasta ahora.
Nos encontrábamos tomando los postres en la terraza del restaurante y …

6 junio, 2011 a las 7:50 pm
Hola a todos, sois geniales … pero la verdad es que a quien hay que dar las gracias es a vosotros por venir. Creo que lo pasamos bien y espero que el proximo año no falte nadie.
8 junio, 2011 a las 6:18 pm
Me gusta dejar pasar un tiempo de reposo entre la sensación vivida y la impresión causada; a esto hay quien lo llama pereza o “a ver si se me ocurre algo”. Bien, pues una vez superada la pereza , y sin estar seguro de poder ser ocurrente y no recurrente, diré lo siguiente sin que sirva de precedente.
Es cierto que hay situaciones que no se pueden rescatar ocasionalmente -aunque sea una vez al año- por mucho que algunos nos empeñemos en lo contrario, ya que la vida y sus circunstancias imponen sus reglas y compromisos; que para eso están, para cumplirlos.
Cierto es también que el fervor no es el mismo que la primera vez. Obviaré los ejemplos del amor, el beso o el primer viaje en avión, trabajo o puesta de sol en las Seychelles.
Pero el matiz, el detalle que haca de cada momento algo diferente y único, compensa a veces la eufórica explosión de lo primera vez.
Vale nos hubiera gustado ser más, pero no lo hemos podido pasar mejor. Bueno, preciso. Hubo momntos mejorables, como cuando Golvi y yo cogimos la guitarra,. Losa nos enseño a fumar en esa pipa árabe de agua y aromas que no sé nombrar,el olvido del licor de fuego, que tuvo su parte positiva, pues propició que Jesús entablara amistoses relaciones con unas jovenes despedidoras de soltera, en fin y alguna cosa de poca importancia..
Pero, la deliciosa visita a las bodegas Delgado, el momento del aperitivo; la comida en Socuéllamos, el café y los postres en laterraza; el esplendor de las lagunas de Ruidera y la cama redonda en la casa rural.” El descanso del andante” no tiene precio. A todos un gran abrazo.